«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»— Romanos 12:2
Salir de una Mente Popular para Tener Pensamientos Reflexivos y Realistas
Es necesario sacar pensamientos que se colocan como amos y hacen daño. Una mente contaminada es taller del enemigo, que no permite la salvación del creyente. Es necesario, a través de este corto estudio, considerar y meditar en la palabra de Dios; porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos, y que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos.
El Hoy es Más Importante
Las decisiones nos ayudan a empezar; la disciplina nos ayuda a terminar. Los predicadores en el púlpito nos han dicho: «Lo mejor está por venir». Son muchos creyentes los que se apropian de esa frase, pero no se han detenido a pensar que, para que se cumpla, nuestro Padre Celestial quiere un cambio que debe ser a nivel espiritual, físico y material. El 70 % del pueblo de Dios vive insatisfecho, ¿por qué? Quieren ver frutos en su vida, en su familia, en su trabajo, pero ¿por qué se presentan tantos tropiezos para lograr la bendición? Queremos darle la medicina a otros, pero cometemos la infracción de no tomárnosla, y nuestro testimonio no es grato a la familia ni a otros.
«Amarás al Adonai con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente; y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo.»— Mateo 22:37
La Mente es el Potencial del Alma
Para lograr una mente saludable, es necesario renunciar al negativismo que viene a través de nuestras palabras; renunciar a recuerdos dolorosos, temores, angustia, rebeldía; y renunciar a una voluntad fluctuante. Cuando la mente se libera, puede amar sinceramente al Adonai con todo el corazón, porque se rompen las corazas y la dureza que existían.
A nivel espiritual, si hay dentro de la persona ataduras por la idolatría a personas o cosas materiales, se debe renunciar a ellas. Dios es celoso y, por tanto, se debe renunciar a todo lo que se haya convertido en una atadura. Todos tenemos una lucha constante entre dos simientes: la divina y la diabólica, la cual está en los genes que vienen a nivel ancestral. La lucha la pierde el enemigo cuando ve que te rindes al Creador del Universo y a tu vida.
El Desorden a Todo Nivel
El desorden a todo nivel —espiritual, físico y material— lleva a la enfermedad, al quebranto y a la pobreza.
«¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y a quien han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.»— 1 Corintios 6:19-20
«El corazón del hombre piensa su camino, mas Dios endereza sus pasos.»— Proverbios 16:9
En mi oración pido la ayuda divina para que me direccione a colocar orden en todo. Entre en proceso de liberación confesando que toda tiniebla mental sale de su vida, para que se accione la mente de Cristo en usted.
Liberar tiene varios significados: quitar, rechazar, sacar. Salir de las tinieblas que gobernaban la mente.
La Palabra nos lleva a meditar, accionando nuestras vidas; nos dice: «En esto pensad: todo lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, esto haced, y el Dios de paz estará con vosotros.»— Filipenses 4:8-9
Poder a Través de la Renovación Mental
Analizando cada área de nuestra vida para comenzar un orden a nivel espiritual, físico y material, es necesario desconectarnos y tener un sitio donde podamos pensar y evaluar muchas cosas. Si no puede en su casa, escoja ir a una biblioteca, lleve una libreta y anote asuntos por resolver. Ore, entréguele ese tiempo de pensar al dueño de su vida y saldrá con diferentes pensamientos que llevarán poderosas estrategias para darle solución, tal vez, a muchas situaciones. El propósito divino sobre sus verdaderos hijos es que tengan una mente de Reino que dice: «Lo sé, lo tengo y lo puedo». El apóstol Pablo decía: «El reino de los cielos no consiste en palabras, sino en poder.»— 1 Corintios 4:20
Conclusión:
El anhelo es el punto de partida que conduce a la intimidad con Dios. Es importante escuchar la voz del Altísimo a través del Espíritu Santo. Anhele esos encuentros con Él para que le hable y le direccione en muchas cosas. Casi siempre, muchas oraciones se vuelven religiosas: se habla todo el tiempo y se pide. Hay que decirle: «Señor, háblame, direccióname en mis asuntos, ayúdame. Quiero escuchar tu dulce voz» (como dice la canción de Marcos Witt). Familias amadas, les deseo grandes bendiciones a través de un nuevo comienzo.